Fragmento
Conocí una japonesita cuando tenía 19 años una tía de 29 años pero que parecía de 17, biotipo raro la de estos japoneses, muy linda la “chica” Kokoro Nishimura, llegó de casualidad porque una amiga mía se casaba con un japonés que conoció mientras trabajaba en la embajada peruano japonesa en Lima, vino a la boda y se quedó un par de meses, yo mongo a esa edad y ahora también; pero fueron esas circunstancias en que las cosas van a suceder aunque parezcan que no sucederán pero suceden y así fue. Nos conocimos en la boda y entablamos una relación muy rápido en sólo un mes ya éramos más que amigos y en los dos meses siguientes me mudé a vivir con ella, en esos meses nos concentramos mucho en el sexo, casi en todo momento y casi en cualquier lugar. Kokoro gemía con voz delgada como si estuviera llorando y todo el tiempo. La gente creía que yo estaba con ella por interés para que me llevará a su país a chambear o eso, pero la verdad que en esas épocas estaba descubriendo el sexo aunque tardíamente y sólo era que me gustaba mucho y me excitaba demasiado porque además estaba linda y era sexo disponible casi en todo momento, era mejor que jalarse la tripa todos los días, que suerte tenía en esas épocas, aunque luego me di cuenta que le quería y que me había enamorado hasta los huesos. Yo le hablaba de cine japonés un poquito, pero ella sabía más de animes, aunque eso lo olvidábamos pronto y pasábamos a lo nuestro, cuando quería sexo le agarra su chochito y yo le recordaba a Nagisa Oshima, -un viejo feo y abogado que llegó a ser director de cine japonés- y ella se reía también con voz delgadísima. Cuando se fue regrese a la miseria ósea a la paja, a la soledad y un poco también a la tristeza, una completa mierda.
Un día cuando me fui al trabajo, después de la universidad, me llamaron a la tienda donde cambiaba dólares y me avisaron que recogiera a mi “novia” era una voz de tombo, así les llamamos a la policía acá, pero no delante de ellos- sentía que era la voz de un tombo y luego lo confirme, estos tíos tienen un modo singular de hablar, su voz firme y de autoridad hacen olvidar que también son “humanos” a veces,(no sé por qué les temo) necesitamos más policías en está ciudad. Kokoro la japonesita que ya era mi flaca había subido al parque arqueológico de Sacsayhuaman se fue de turista ya casi entrada la noche y mientras regresaba caminando por la carretera y en la parte más oscura le cogieron dos tipos encapuchados le quitaron su mochila y le obligaron a que se bajara el pantalón, luego uno de ellos le agarró de la boca mientras se bajaba el cierre de la bragueta, le tapaba muy fuerte la boca, y ella imposible trataba de gritar luego sólo se rindió y lloraba, en ese momento sentía que el miedo crecía cada segundo. Las luces de los carros pasaban tenues sin percatarse y prolongaban su desesperación, quería escapar pero no podía, hasta que un carro pasó demasiado cerca del lugar en donde sucedía y por el susto de ser descubiertos los tipos escaparon. Los policías la encontraron sentada de cuclillas al borde de la carretera llorando y muy asustada, le preguntaron qué había pasado, le llevaron a la comisaría y denunció sólo el robo de la mochila, nada más, todos supusieron que sólo fue un robo y que la desesperación y los nervios eran por el susto del supuesto asaltó, no les dijo nada más, creo que las mujeres del Japón son casi iguales a las de este país o las de Honduras o Dinamarca, que a veces callan ciertas cosas que no deben callar. No supe como consolarla estuvo llorando mucho tiempo en la ducha, cuando salió tenía la palma de sus manos muy blancos y arrugados, como pedazos de cuero remojados, y su piel era la de un fantasma por estar tanto tiempo en el agua. Le di un calmante y aun así seguía sollozando a partir de ese día nunca volvió a salir sola y yo tampoco la dejaba sola. De pronto entristeció, decidió regresar a su país.
Recuerdo a Kokoro con su castellano recontra pateado, recuerdo sus ojitos como dos pececitos que se movían rápido en un charco de agua transparente, su nariz de uva y sus labios de cerezas pegajosas parecía como que siempre querían besarme. Recuerdo que cuando se fue me abrazo muy fuerte y yo aun movido por lo de la noche anterior, no supe qué hacer. Me dijo “no te olvides nunca de tu japonesita”, después me quede recontra solo, las noches no podían haber sido más negras, las tardes eran más solitarias y tristes que de costumbre. No, no la quería ni mierda, pero extrañaba tanto que estuviera colgada de mi cuello, sus pasos pequeños apresurados tratando de alcanzarme entre la gente y yo que no soltaba sus manos. Extrañaba agarrarle el culo y que ella estuviera siempre con su sonrisa, como que feliz, cuando estaban mis manos sobre su cuerpo como quién dice que le encantaba estar a mi lado. Recuerdo que buscaba parques vacios para contarme de aquel otro lado del mundo y decía que este frio era nada en comparación del invierno del lugar donde nació, que este frio era más bien nostálgico, que el aire de esta ciudad golpeaba su tranquilidad y la entristecía.
A veces Kokoro en mi memoria es bruma, y la bruma desaparece entre la bruma.
6 comentarios:
¿Esto es tuyo o lo copiaste de alguien más?
ya kubi, lo admito
soy yo mat
el primer comentario lo hice bajo los efectos de la anestesia
y el segundo era porque creí que me había equivocado y habías subido un fragmento de algún libro conocido
que por supuesto yo aún no conocía.
pero si esto de aquí arriba lo escribiste tú
créeme que estabas perdiendo el tiempo escribiendo versos
lo tuyo es esto
contar experiencias personales...
por favor respóndeme
cuidate
Hola Mat, después de tiempo que sé de ti. Creo.
Anastesía... oye estás bien?, algun dolor?
Qué bueno que hayas regresado a este blog, el que también yo había abandonado... ojalá sigas regresando.
Sí lo escribí yo, es una parte de una serie de relatos que a veces trato de escribir y que no he colgado... que si es real o ficción pues no lo sé, eso será a cuenta vuestra.
Saludos amigo.
sólo un uñero
comenté justamente luego de que lo sacaron y me anestesiaron.
pues me gustan las cosas de este tipo, yo voy a seguir pasando por aquí mientras publiques cosas nuevas, ya que enlacé este blog a uno que creé en el mes de junio, creo.
oye. no puedo creer que aún exista este sitio, después de tantos años
me pongo nostálgico u.u
Qbi, me sorprende verte otra vez escribiendo, no sabes que alegría me diste, espero que no lo dejes, en verso en vivencias pero no lo dejes eh, Besotes entusiasmados!!
Así es aun existe, y aun vuelves, ¿estará bien o mal? vivir en la memoria?
Filacteria que bueno que también hayas vuelto, esto es una manera de conversar con ustedes... entonces seguiré cantando la testimonial cumbia a cerca de mi memoria.
saludos gracias por estar aquí
saludos
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